En el corazón del papa Francisco.
Lema
“Acordándose de su misericordia” (Lc 1, 54).
Oración Inicial - Mes de María.
¡Oh María!, durante el bello mes a Ti consagrado,
todo resuena con tu nombre y alabanza.
Tu santuario resplandece con nuevo brillo,
y nuestras manos te han elevado un trono de
gracia y de amor, desde donde presides nuestras
fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.
todo resuena con tu nombre y alabanza.
Tu santuario resplandece con nuevo brillo,
y nuestras manos te han elevado un trono de
gracia y de amor, desde donde presides nuestras
fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.
Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies,
y adornado tu frente con guirnaldas y coronas.
Mas, ¡oh María!,
no te das por satisfecha con estos homenajes.
Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y
coronas que no se marchitan. Éstas son las que Tú
esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una
madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que
pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.
y adornado tu frente con guirnaldas y coronas.
Mas, ¡oh María!,
no te das por satisfecha con estos homenajes.
Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y
coronas que no se marchitan. Éstas son las que Tú
esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una
madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que
pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.
Sí, los lirios que Tú nos pides son la inocencia de
nuestros corazones. Nos esforzaremos,
pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria,
¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin
manchas, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y
miradas aun la sombra misma del mal.
nuestros corazones. Nos esforzaremos,
pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria,
¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin
manchas, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y
miradas aun la sombra misma del mal.
La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a
Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a
los otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre
eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal.
En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros
corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida,
y con tu auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos,
pacientes y esperanzados.
Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a
los otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre
eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal.
En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros
corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida,
y con tu auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos,
pacientes y esperanzados.
¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones
todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den
al fin frutos de gracia, para poder ser algún día dignos
hijos de la más Santa y la mejor de las Madres,
Amén.hijos de la más Santa y la mejor de las Madres,

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